El libro de Federico Reyes Heroles “Alterados. Preguntas para el siglo XXI” aborda, amplia y concisamente, el estado en el que vivimos hoy los seres humanos. Nuestro presente se caracteriza por esa sensación, esa percepción, y esa realidad de vivir alterados.
Francisco Rodríguez Pérez
Economista y Analista político | 14-09-2010 | 22:45
Las nuevas generaciones nacieron alteradas y las anteriores, por desgracia, nos estamos acostumbrando a vivir así...
Alterar significa cambiar la esencia o la forma de algo, pero también significa, entre otras cosas, perturbar, trastornar, inquietar, enojar, excitar, estropear, dañar o descomponer, según el enfoque con el que se mire.
No es que el presente sea efímero o que no haya futuro; tampoco que el pasado haya sido siempre mejor. Quizá lo que nos ha faltado son alternativas y decisiones mejor pensadas. Puede ser también que nos haga falta pensar por qué y por qué no de estas situaciones a las que hemos llegado.
No nos lo hemos preguntado nosotros mismos, no se los hemos preguntado a los otros, y así dejamos pasar las oportunidades de vivir y decidir, al parecer sin rutas y sin destinos; la vida, así, es un proceso incompleto, y, entre otras consecuencias, alterado. Es oportuno, entonces, reflexionar en torno a obras como la que Reyes Heroles nos presenta. Bajo la perspectiva del humanismo y, en especial, de la comunicación humana “Alterados”, puede verse como una guía filosófica, una herramienta diaria, para pensar y, luego, existir.
Pero ese “existir” tiene que ser, para los jóvenes y no tan jóvenes de hoy, una existencia plena, es decir, una vida con felicidad.
Las reflexiones del autor son retadoras y provocadoras. Son preguntas y dilemas en torno al sentido de la vida, la comunicación humana y la construcción de la felicidad, hasta el desasosiego, la soledad, la “pérdida del alma”, el silencio, la fascinación por la violencia, el acelerado ritmo de la vida actual, el individualismo, el consumismo, etc.
Lo mismo se trata el impacto de la ciencia y la tecnología en la existencia cotidiana que el predominio de lo que Reyes Heroles señala como “estados alterados”, esos que son causados por el miedo, la velocidad, la superficialidad, las drogas y otros estimulantes, el ruido, las interrupciones, la televisión, el hedonismo, etc.
Los pensadores mexicanos, al parecer, no tienen tiempo y menos aún el privilegio, de hacer elucubraciones, de pensar, al estar preocupados por lo “simple”, lo inmediato y lo urgente... Hacen falta reflexiones sobre la temporalidad, la trascendencia, lo fundamental, esos nuevos horizontes reflexivos que superen ya los agotados esquemas “sexenales”, a lo más que llegan.
Los pensadores de lo inmediato sucumben al entorno de una política alejada de nuestras necesidades y continúan manipulando, sobre todo desde la televisión –Reyes Heroles incluido– a una población ciudadanamente inmadura y carente de autonomía, iniciativa y creatividad.
En este libro, no obstante, Reyes Heroles, nos invita a mirarnos y a revisarnos con sus preguntas, pequeñas y grandes interrogantes en torno a la existencia y la vida humanas.
¿Es la soledad una ampliación de la libertad o es simplemente soledad?; ¿Por qué la vida parece carecer de sentido y el vacío existencial se impone en las sociedades contemporáneas más desarrolladas?
¿Pueden coincidir Dios y la ciencia, y conciliarse la fe y el pensamiento científico? ¿Es la felicidad un acto de egoísmo? ¿Podemos cerrar los ojos a la pobreza, a la inseguridad, a la depredación del medio ambiente, en aras de un egoísmo que facilite la felicidad?
¿Qué es la eternidad? ¿Puede existir una eternidad laica, que no pertenezca a una concepción religiosa? ¿Cómo contribuye el bienestar material a la felicidad objetiva?
Esas y otras preguntas se complementan con otras relativas a temas como la intensidad, la velocidad, el ruido, la sexualidad excesiva, los avances de la ciencia, los misterios y la perplejidad, el nomadismo, la vejez de las generaciones jóvenes, la virtualidad, etc.
Que esas interrogantes sean respondidas por las actuales generaciones, las de los jóvenes que se cuestionen cómo viven su vida.
Este trabajo de Federico Reyes Heroles también descubre ideas de algunos pensadores y creadores del Siglo XX y anteriores.
No es un tratado de filosofía –los pensadores de hoy ya no son tratadistas– sino un manual de preguntas y preocupaciones. Ojalá sean buenas semillas para las generaciones jóvenes, para que sean capaces de cuestionar y buscar, para sí y los demás, una vida más profunda y feliz.
Los alterados de otros tiempos, tan perplejos como nosotros, pudieron tomar decisiones y hacer mejores elecciones. Que El Gran Ordenador, al que se refiere Reyes Heroles, y sobre todo, la humanidad, sean capaces de realizar cambios en la esencia, en la vida humana, no ocasionándose daños irreversibles, sino evolucionado como civilización.
http://www.diario.com.mx/notas.php?f=2010/09/14&id=8878514b6fd0d384c5e2e47a6bff426e
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